lunes, 30 de enero de 2012

Los Caminos Reales

Con la llegada en el S.XVIII de la dinastía borbónica, se planteó por primera vez la necesidad de establecer una red permanente de caminos en todo el territorio del país. Así, entre julio de 1749 y noviembre de 1752 quedaron concluidos los 16 kilómetros que salvaban el Puerto del León, entre Guadarrama y las proximidades de El Espinar, y los 71 kilómetros que separaban Reinosa y Santander.

Camino Real de Reinosa a Santander a su paso por la hoz de Bárcena (Cantabria).

Una década más tarde, en junio de 1761, fue promulgado el Real Decreto expedido para hacer caminos rectos, y sólidos en España, que faciliten el comercio de unas provincias a otras, dando principio por los de Andalucía, Cataluña, Galicia y Valencia, primera disposición española que cabe asimilar a un plan general de caminos.

Durante el reinado de Carlos III, se produce origen efectivo de la red radial de caminos, sumándose pronto a las cuatro rutas inicialmente propuestas las carreteras de Madrid a Francia por Irún y de Madrid a Badajoz y a la frontera portuguesa.

En todo caso, el ritmo de construcción de la red resultó a largo plazo extraordinariamente lento. Hacia 1800 sólo se habían abierto al tráfico unos 2.000 kilómetros de carreteras afirmadas, de los que cerca de 1.350, el 75%, correspondían al dispositivo radial.

Itinerarios contemplados en el Real Decreto de 10 de junio de 1761 (elaboración propia)
En líneas generales, las décadas que siguieron a la Guerra de Independencia fueron también de atonía, y en 1840 no se había concluido todavía la pavimentación de las seis arterias básicas a que se ha hecho referencia. Siguieron a la Guerra Civil tres lustros de gran actividad, superando el ritmo de construcción, entre 1840 y 1855, los 300 kilómetros de carreteras/año. Finalizando la última fecha, se encontraban abiertos al tráfico 10.323 kilómetros de caminos pavimentados, de los que 6.787, el 65,7%, eran carreteras generales, y 3.456, el 34,3%, arterias transversales y provinciales. En realidad, al mediar la década de los años cincuenta únicamente se habían cubierto las necesidades básicas de la red principal, quedando pendiente el grueso de los caminería provincial y local.

Leguario de Barros en el Camino Real de Reinosa a Santander.